En los viajes a las zonas turísticas subtropicales no son la insolación ni las picaduras de insectos los problemas de salud más frecuentes, sino la diarrea del viajero.
En 2010, la cocina mexicana fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Es una delicia para todo turista, pero puede incluir también bacterias coli: las mensajeras de Moctezuma.
En promedio, 40% de todos los viajeros europeos en México se ve afectado por ellas en el transcurso de su visita. Al año, son más de 150,000 turistas alemanes en México los que con estas molestias tienen que realizar numerosas y dolorosas visitas al baño.
Si bien en un viaje normal por las hermosas playas mexicanas cada quinto viajero se ve afectado, cuando se trata de jóvenes turistas en busca de aventuras el índice se eleva a 60%.
No se salvan ni los héroes deportivos; así lo constataron ya en los Juegos Olímpicos de 1968 en México quienes, siguiendo sus oportunidades de medalla, tuvieron que pasar por dolores renales, fiebre y molestias intestinales.
Un monarca de terror con su merecida porción de mala suerte
Moctezuma II no fue una persona de disposición alegre y sí, en su tiempo, un temido señor de la guerra. Dado que los aztecas creían que sólo con sangre humana podían mantener en movimiento a los astros y al mundo, las crueles campañas de conquista debían obtener las ofrendas humanas.
Los emperadores aztecas organizaban las llamadas "guerras floridas" con los estados vecinos, cuyo único objetivo era la captura de prisioneros.
Gracias a los servicios de interpretación de su amante la Malinche, Cortés logró hacerse de información decisiva. Con su habilidad diplomática pudo ganar para sí a los pueblos que tenían que pagar tributo a los aztecas y sufrían con las "guerras floridas".
Por ello, en noviembre de 1519 no fueron sólo 500 soldados bajo las órdenes del conquistador español Hernán Cortés los que entraron en Tenochtitlán, sino también miles de guerreros indios.
Cuando Cortés llegó a Tenochtitlán, el emperador azteca lo tomó equivocadamente por Quetzalcóatl, quien según una leyenda azteca algún día regresaría del oriente. Esta equivocación de graves consecuencias se convertiría en la fatalidad de todo un pueblo.
Pues en lugar de oponer resistencia, mediante oro y obsequios Moctezuma intentó propiciarse el favor de los invasores españoles y lograr su retirada. Pero esto sólo avivó más los deseos de los conquistadores por apoderarse de la riqueza de Moctezuma. En ese entonces, el imperio de los aztecas abarcaba México central desde la costa este hasta la costa oeste y grandes regiones del sureste del país.
El enfrentamiento complaciente con Cortés sin llamar oportunamente a la defensa, produjo finalmente la caída del imperio azteca.
Moctezuma se dejó tomar preso sin oponer resistencia y perdió su vida. Si a manos de los españoles o en un linchamiento de aztecas, es algo que aún no se ha aclarado.
La conquista del reino se vio acelerada además por la viruela europea que trajeron consigo los españoles y que arrasó con gran parte de la población indígena.
¿Pero por qué tiene Moctezuma la "culpa" de la diarrea?
Lo que en viajes por el Nilo se conoce también como la venganza del faraón, en Centro y Sudamérica se le atribuye a Moctezuma. Pero, ¿por qué justamente a él, el último monarca azteca?
Cuenta una leyenda mexicana que, poco antes de su muerte, Moctezuma habría lanzado una maldición. De acuerdo con ella, todos los invasores estarían destinados a padecer gravemente en el perdido imperio azteca.
Aunque por suerte, no de viruela.
Texto: Sven Tomschin
Traducción: Alexander Schmiedel





